
Arauca sorprende al mundo ganadero con genética Guzerá de alto nivel
Agropecuaria Siete Palmas convirtió la selección genética en una herramienta de producción. Uno de sus reproductores, ASP Cabal T.E., está entre el 0,5 % superior de la evaluación MGTe de ANCP y figura entre los mejores toros Guzerá de la consulta brasileña.
En las sabanas inundables de Arauca, donde el calor, los ciclos de lluvia y las condiciones del terreno ponen a prueba todos los días la capacidad de adaptación del ganado, una empresa familiar decidió cambiar una vieja regla del campo: dejar de seleccionar animales solamente por lo que se ve y empezar a seleccionar también por lo que los datos demuestran.
Ese proceso tiene como protagonista a Agropecuaria Siete Palmas, una ganadería ubicada en la Hacienda Corocoro, en Arauca, que ha convertido la genética, la trazabilidad y la medición de resultados en parte central de su modelo productivo.
Uno de sus principales resultados es ASP Cabal T.E., toro Guzerá nacido el 1 de febrero de 2018, registrado con el número MGZ019040 y criado y propiedad de Agropecuaria Siete Palmas.
Los resultados oficiales disponibles muestran la dimensión del trabajo: Cabal está ubicado en el Top 0,5 % del índice MGTe de la ANCP de Brasil, lo que significa que se encuentra aproximadamente entre el mejor ejemplar de cada 200 animales evaluados para ese índice. ASOCEBÚ también lo ubica entre los 25 mejores toros Guzerá en la consulta de ANCP.
No es solamente una distinción de catálogo. Detrás del resultado existe un proceso de selección que busca combinar peso, crecimiento, eficiencia alimenticia, fertilidad, habilidad materna y adaptación, características particularmente importantes para producir carne en condiciones tropicales.
Cuando la tradición se encuentra con los datos
La historia de Siete Palmas tiene raíces familiares. Según el podcast especializado Ganadería al Día, la tradición ganadera se remonta a tres generaciones y más de 70 años, mientras que la empresa fue constituida formalmente en 2011. La ganadería trabaja con Guzerá desde 1992.
Pero el salto hacia una ganadería basada en información requirió cambiar la forma de tomar decisiones.
Camilo Caropresse, médico veterinario zootecnista y uno de los responsables del proyecto, ha impulsado un sistema de selección en el que los animales son evaluados no solamente por su apariencia, sino por su desempeño productivo y reproductivo.
La apuesta también llevó a la empresa a incorporar herramientas de trazabilidad, selección genética y biotecnología reproductiva, con el propósito de identificar los animales que realmente tienen capacidad para transmitir características deseables a sus descendientes.
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que la genética no se desarrolla en condiciones ideales de laboratorio.
La Hacienda Corocoro está ubicada en un entorno de sabanas inundables y condiciones ambientales exigentes, donde la capacidad de adaptación de los animales resulta determinante.
Precisamente por eso, la selección busca animales que no solamente sean atractivos desde el punto de vista racial, sino que puedan producir, reproducirse y mantenerse eficientes bajo las condiciones reales del trópico.
Un artículo publicado por Contexto Ganadero destaca que Caropresse considera al Guzerá una raza particularmente apropiada para ambientes tropicales difíciles por su rusticidad y productividad.
El caso de ASP Cabal T.E. resulta especialmente significativo para Arauca.
La ficha publicada por ASOCEBÚ registra al animal como criado y propiedad de Agropecuaria Siete Palmas – Hacienda Corocoro, en Arauca, y destaca su desempeño genético en la evaluación de ANCP.
Su evaluación lo posiciona con un MGTe de 18,9, dentro del 0,5 % superior de la población evaluada en ese índice. La misma ficha resalta características asociadas con habilidad materna, precocidad, adaptación, eficiencia alimenticia, peso y rendimiento de canal.
El dato tiene otra lectura: desde una región históricamente golpeada por problemas de infraestructura, seguridad y dificultades para acceder a mercados, también se está produciendo genética bovina de alto nivel.
Tres generaciones para cambiar una ganadería
Uno de los procesos más llamativos de Siete Palmas fue la transformación de una vacada Guzerá que inicialmente no contaba con registro.
De acuerdo con la información divulgada en el episodio dedicado a la empresa por Ganadería al Día, mediante un proceso de trazabilidad y selección desarrollado durante varias generaciones se logró obtener animales con registro oficial de ASOCEBÚ.
Ese proceso permite entender que los resultados actuales no aparecieron de un día para otro.
Son el resultado de años de selección, registro, reproducción y evaluación.
ASOCEBÚ registra además a Agropecuaria Siete Palmas entre las ganaderías que realizaron registros de ejemplares durante 2024, evidencia de su participación activa en los procesos de mejoramiento genético de la asociación.
Más allá de los rankings y las cifras, el caso de Siete Palmas deja una lección para el campo araucano: la genética puede convertirse en una herramienta de competitividad.
La ganadería del futuro no necesariamente será la que tenga más animales, sino la que consiga producir más y mejor con animales adaptados, eficientes y capaces de transmitir esas características.
Por eso, el verdadero logro de Agropecuaria Siete Palmas no está únicamente en el resultado obtenido por un toro.
Está en haber demostrado que desde las sabanas de Arauca se puede hacer ganadería con genética, ciencia, información y visión empresarial.
