
Persisten incendios forestales en Ochica pese a quejas ante autoridades
En las montañas de Labranzagrande, la vereda Ochica vuelve a encender las alarmas ambientales. Habitantes del sector denuncian la reaparición de talas y quemas indiscriminadas de bosque, una práctica que —aseguran— ya había sido puesta en conocimiento de las autoridades sin que hasta ahora se adopten medidas efectivas.
De acuerdo con la comunidad, el año anterior se radicó una queja formal ante Corporinoquia, acompañada de evidencias fotográficas y ubicación precisa de los puntos afectados. Sin embargo, sostienen que no hubo inspecciones visibles ni sanciones, y hoy el panorama se repite en el mismo sector previamente denunciado.
Las imágenes que circulan entre los pobladores muestran columnas de humo elevándose sobre áreas que antes estaban cubiertas de vegetación nativa. Los denunciantes advierten que las quemas no solo destruyen cobertura forestal, sino que afectan fuentes hídricas cercanas y aumentan el riesgo de erosión en una zona de alta fragilidad ecológica.
La inconformidad también apunta a la administración municipal. Según líderes de la vereda, ante derechos de petición enviados a la Alcaldía de Labranzagrande, la respuesta oficial se ha limitado a mencionar campañas de sensibilización difundidas por la emisora local. Para la comunidad, este tipo de acciones resultan insuficientes frente a una problemática que requiere control en territorio, visitas técnicas y aplicación de la normativa ambiental.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre acciones concretas ni sanciones impuestas a los presuntos responsables de las talas y quemas denunciadas en la vereda Ochica. La ausencia de reportes oficiales sobre visitas técnicas, apertura de procesos sancionatorios o medidas preventivas ha incrementado la inconformidad ciudadana.
Frente a este panorama, surgen cuestionamientos directos hacia Corporinoquia, entidad competente para ejercer control y vigilancia ambiental en la jurisdicción. La comunidad se pregunta qué actuaciones se han adelantado tras las denuncias radicadas y por qué, pese a existir antecedentes documentados, la situación vuelve a repetirse en el mismo sector.
El silencio institucional no solo debilita la confianza en la autoridad ambiental, sino que deja la percepción de impunidad frente a posibles infracciones que afectan ecosistemas estratégicos del municipio.
Expertos en gestión ambiental consultados advierten que la quema reiterada de bosque, además de constituir una posible infracción ambiental, puede generar impactos acumulativos difíciles de revertir. En municipios con alta dependencia de los recursos naturales, la falta de control oportuno debilita la confianza ciudadana y envía un mensaje de permisividad frente a prácticas ilegales.
