Las siete ‘maravillas’ de la improvisación en Colombia

Peatonal que personas con discapacidad pueden usar hasta la mitad, una de las “obras inútiles”.

1. La estación ‘fantasma’ del Metroplús

Aunque el 22 de diciembre del 2011 el entonces alcalde de Medellín, Alonso Salazar, inauguró el Metroplús –el nuevo orgullo del sistema de transporte de la ciudad—, hubo un punto negro que en ese momento fue pasado por alto: una de las 20 estaciones entregadas, la San Pedro, no se podía utilizar. (Vea una galería de fotos con las siete ‘maravillas’ de la improvisación en Colombia)

La Contraloría General de Medellín notó seis meses después que pese a que esta estaba totalmente construida, parecía más una casa fantasma donde ni siquiera los articulados se detenían. Al averiguar qué era lo que sucedía, encontraron que el Metro, operador del sistema, nunca quiso recibirla, ya que esa estación fue construida con una pendiente de 13,5 grados, donde las personas en situación de discapacidad no podían acceder.

De inmediato, el contralor Juan Carlos Peláez le pidió explicaciones a Metroplús S.A. y abrió un proceso por posible detrimento patrimonial. “Iniciamos un proceso de responsabilidad fiscal contra varios gerentes de Metroplús, pues la estación nunca se usó”, explicó. Ese proceso involucra al menos a cinco exgerentes de la empresa, creada el 21 de febrero del 2005 para construir el sistema de transporte masivo que se integraría con el metro.

Para Peláez la responsabilidad de la inutilidad de estación San Pedro –que costó alrededor de 1.200 millones—es exclusiva de la empresa, pues aparentemente hubo un error o en los diseños de la obra o en la interventoría, que no se fijó del evidente error, pues según el contralor la plataforma de esta debió construirse sin pendientes, y no como se hizo.

Por su parte, el actual gerente de Metroplús, Javier Darío Toro, aseguró que la estación fue entregada con el resto de los las otras 18 estaciones terminadas (una se sigue construyendo: Industriales) y con el corredor de 12,5 kilómetros, que comprende la troncal Medellín. “Ha habido diferencias de criterios, pero originalmente los que construyeron la estación pensaron que con esa inclinación (13,5 grados) podían operarla. Incluso, los vehículos están diseñados para arrancar, con su cupo completo en una estación con esas condiciones, pero el Metro dice que no se puede hacer”, explicó.

Según Toro, todo esto llevó a que ellos mismos hicieran una investigación a los diseñadores constructores y la interventoría que se encargaron de la obra. “Pero estamos esperando a que la Contraloría pronuncie primero”, aclaró Toro, al añadir que él cree que la estación se puede operar bajo unas condiciones especiales, como con asistencia para las personas en situación de discapacidad.

Sin embargo, el asunto lo dirimirá la Contraloría, que tendrá la potestad no solo de decidir si se traslada la estación sino también de ejercer sanciones disciplinarias contra los responsables. Lo más probable, según altas fuentes del organismo de control, es que termine en detrimento patrimonial, al menos así lo indican las investigaciones adelantadas cuyos resultados se conocerán al final de este año.

2. El puente milagroso de Cali

En Cali hay un ‘Puente peatonal milagroso’, así lo llama la gente porque empieza con una rampa para subir en silla de ruedas, y termina, del otro lado, con unas escaleras. El ‘milagroso’ está ubicado en el sur de la ciudad, al frente de la sede de la Universidad Santiago de Cali. Este puente lo construyó la Alcaldía hace 16 años, ante la presión de los estudiantes, y así se ha mantenido desde entonces.

“Esta obra es un verdadero milagro. Los que tenemos problemas de movilidad accedemos por la rampa, pero a la hora de descender tendríamos que estar curados para poder bajar por las escaleras. Yo no puedo utilizarlo, me da miedo tropezar con mi bastón al bajar las gradas”, le dijo a EL TIEMPO Esperanza Collazos.
Funcionarios de la Administración municipal pasada visitaron el puente, y reconocieron que no fue diseñado de manera responsable, pero no se tomaron correctivos.

“Las rampas son un compromiso personal, más que institucional. No puede ser que frente a una universidad tengamos una estructura sin rampas peatonales. Eso es parte de algunos problemas que tenemos en varios puentes de la ciudad. En el del CAM, por ejemplo, no hay rampas”, dijo el secretario de Infraestructura, Miguel Antonio Meléndez, quien ya aseguró una partida en el presupuesto del próximo año para el ‘puente milagroso’.

Se tienen contemplados 400 millones de pesos para la construcción y para negociar el terreno con la Universidad Santiago.

3. La inseguridad ‘juega’ en el parque extremo de Bucaramanga

Más de 6.000 millones de pesos se han invertido en el Parque Extremo, construido en un humilde barrio de Bucaramanga, donde los vándalos alejaron del lugar a los deportistas.

Entre el 2010 y este año se ejecutó la primera fase del proyecto, que consta de una moderna pista con obstáculos donde de manera aficionada y profesional se puede practicar bicicrós, Roller derby, Skate y motocross, entre varios deportes a motor.

El parque extremo está situado en el barrio San Martín, ubicado debajo de un viaducto que une a Bucaramanga con Floridablanca. El lugar se convirtió en punto de encuentro de pandillas, consumidores de alucinógenos y ladrones que están al asecho de los pocos deportistas que se atreven a llegar al parque.

El secretario de Infraestructura, Clemente León Olaya, dijo con anterioridad que se han robado parte del alumbrado y comienzan a desmantelar la obra. Frente a esta situación, el secretario del Interior de la ciudad, René Garzón, precisó que próximamente se instalará allí un Centro de Atención Inmediata de la Policía (CAI).

4. Interferias de Cúcuta se esconde entre la maleza

Algunos habitantes de Cúcuta, como Carlos Gutiérrez, aún recuerdan las reuniones, fiestas, festivales, ferias y espectáculos que tenían como sede el Centro Internacional de Exposiciones y Negocios (Interferias), antes que un déficit económico obligara su liquidación en el 2005.

Gutiérrez recuerda que la ubicación del recinto fue constante blanco de críticas, pues a esa zona no llegaba ninguna ruta de transporte público, lo que reducía la asistencia de personas a las actividades que ahí fueran organizadas.

Del recinto, ubicado en un lote de 20 hectáreas sobre el anillo vial, en la vía que conduce a la población de Ureña en el Estado Táchira (Venezuela), con un pabellón de 3.200 metros cuadrados inaugurado en el 2000 tras una inversión de más de 1.000 millones de pesos, solo queda el recuerdo de lo que fue y un proceso de liquidación, que según afirman algunos representantes de la sociedad que lo constituyó, está a punto de culminar.

En el terreno cubierto de maleza, mitad parqueadero y mitad recinto ferial en mal estado, se esconde el que fuera un ambicioso proyecto para la zona de frontera.

Interferias se empezó a concebir en 1997, contó con aportes oficiales y de la empresa privada, y la participación de un gran número de socios entre los que figura la Alcaldía de Cúcuta, que siempre tuvo la mayor cantidad de acciones, la Cámara de Comercio y Proexport, entre otros.

5. Un colegio nuevo y sin estudiantes en Marmato (Caldas)

Hace dos años se terminó la construcción del colegio Nuevo Marmato, en el municipio caldense del mismo nombre, pero hasta ahora nadie lo ha ocupado.

En colegio tiene 32 mil metros cuadrados, escaleras y rampas, cancha de cemento cubierta, gradería para mil personas, 22 aulas para primaria y secundaria, un restaurante de 490 metros cuadrados, tres salones de preescolar, cinco baterías sanitarias, sala de música, orfebrería y sistemas, y un edificio para las salas de profesores, enfermería y rectoría. Pero aún no le sirve a un solo estudiante.

La Alcaldía de Marmato gestionó los recursos para hacerlo y reubicar a los estudiantes de la Institución Educativa Marmato, a la que se le considera en alto riesgo, por estar entre los socavones de minas, pero los padres de familia se rehúsan a trasladar a sus hijos al nuevo colegio, que les queda más lejos de sus viviendas.

Además, en la vereda El Llano, donde se construyó el colegio, hay una escuela que presenta problemas de hacinamiento, pero los estudiantes no pueden trasladarse a la nueva edificación que alcanzan a ver desde su escuela, porque en los documentos consta que es para los alumnos de otro colegio.

6. El acueducto regional que nació seco en Honda

Del acueducto regional de Honda (Tolima) se viene hablando desde hace 16 años y los 28.000 habitantes de este municipio aún siguen esperando que entre en funcionamiento. Esta región turística toma agua de la quebrada Padilla, que en verano se seca, y la pesadilla terminaría con un nuevo acueducto aprovechando las aguas de la quebrada Medina.
El líder Gustavo Santana afirma que la obra, que tiene tuberías instaladas, bocatoma, trabajos de infraestructura y hasta planta de tratamiento, no funciona pese a la inversión de 5.000 millones de pesos.

“Cada alcalde dice que le mete plata y días antes de dejar el cargo se atreven a asegurar que el tema de la sed en Honda está solucionado, cuando todo es mentiras y engaños porque lo que se ha construido está abandonado”, asegura Santana, y agrega que al proyecto todos lo llaman en el municipio “el barril sin fondo”.

También hace 16 años en Honda se inauguró con bombos y platillos la planta Brasilia para el tratamiento de aguas residuales. Se invirtieron 1.600 millones de pesos y lo peor de todo es que la planta no funciona a cabalidad, por lo que los malos olores abundan en los barrios Bogotá, Gualí, Francisco Núñez, Quebrada Seca, Pueblo Nuevo y El Retiro.

“Como la planta no funciona, las quebradas permanecen contaminadas y los malos olores son insoportables”, afirmó Orlando Atuesta, presidente de la Asociación de Juntas de Acción Comunal de Honda.

7. Un parque con piscina de olas abandonado

El Parque Recreacional Villa de las Palmas, orgullo de los habitantes de Purificación (Tolima), y que cuenta con piscina de olas, restaurante, canchas y espacios de diversión, permanece cerrado y abandonado desde hace 2 años. Fue construido en el 2000 con una inversión de 1.200 millones de pesos, pero su sostenimiento ha sido un dolor de cabeza.

Como financieramente es insostenible y los ingresos no alcanzan para cubrir pago de servicios públicos, empleados ni mantenimiento de sus atracciones, la Alcaldía local decidió venderlo pero el proyecto no obtuvo la aprobación en el Concejo. La construcción está al sol y al agua.

“Es un orgullo nuestro, da mucho dolor verlo cerrado, fuera de servicio”, aseguró un ciudadano.

 REDACCIÓN NACIÓN 7 VÍA EL TIEMPO.COM

 

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